lunes, 31 de octubre de 2011

** PRIMERA PARTE, CAPÍTULO 1: LA RAMA HISPANA DEL ORIENT EXPRESS - DÍAS 26, 27 Y 28 DE OCTUBRE - 2011 **


  Capítulo 1 - LA RAMA HISPANA DEL
                     ORIENT EXPRESS 
   
        ** 28 DE OCTUBRE **  ▼  (Haz click aquí para mapa de ruta)



  Ha sido mucho mas fácil que en otras ocasiones. La policía serbia, en su control de fronteras nocturno, se limita a estampar un sello en mi pasaporte. El episodio, sobre las dos y media de la madrugada, casi no me arrebata del sueño, un sueño pesado de puro cansancio. Tanto es así, que cuando me despierto de nuevo, son las diez de la mañana y Belgrado ha quedado atrás.


PLAYA DE VÍAS DE KELETIA


'SCHIENENBUSES' CERCA DE NIS
 Hace ahora un par de años tomé este mismo tren en la capital serbia, camino de Damasco -en otra interesante expedición ferroviaria-, ocupando un departamento de camas en un coche turco. Ahora, en mi afán por descubrir si el coche literas de los TCDD se encuentra ya en la composición (pues ésta sufre a lo largo de todo su recorrido una constante agregación y segregación de vehículos con diferentes destinos), me doy un paseo arriba y abajo del mismo, hasta que el gesto hosco de uno de los interventores, y la visión de las puertas exteriores cerradas con cadena y candado, me hace deducir que me he metido en una porción del tren equivocada, exactamente la que se dirige a Kosovo… la guía Thomas Cook, aún en la edición de 2011, sigue aconsejando precaución al viajar por el sur de Serbia y norte de Kosovo, tras la declaración unilateral de independencia de este último estado, que Serbia no reconoce. Bien, el hecho es que hacia tal zona se dirige indiferente nuestro tren.

LOCOMOTORA 030T SERBIA
  Las horas discurren plácidas mientras atravesamos la austera geografía serbia. En Nis, invertimos la marcha, y durante la larga parada me gano la segunda reprimenda del día, tan sólo por haber fotografiado una locomotora de vapor en un pedestal; a las tres búlgaras cuarentañeras que viajan en el departamento contiguo –vestidas con ropas que sugieren que su oficio podría ser el de ‘starlettes’ de cabaret en cualquier rancio tugurio de Sofia, cuando no otro- , que no han parado de fumar unos largos cigarrillos de colores, el incidente parece hacerles mucha gracia, y al reir sus bocas me enseñan el brillo de numerosos dientes de oro... algo típico de estas latitudes.


PAISAJE DE SERBIA AL ESTE DE NIS
 Al hilo del incidente de la fotografía, he recordado después que hace ahora cuatro años, en Belgrado, me ocurrió algo parecido al hacer otra toma. La antipatía que sienten los serbios por los aficionados al ferrocarril españoles, empieza a ser mutua. Nuestro convoy va a ser remolcado a partir de Nis por una locomotora diesel GM, con su inconfundible sonido de motor sobrealimentado mediante compresor volumétrico. Poco después atravesamos, de camino a la frontera búlgara, un largo y tenebroso valle, que me lleva a considerar -casi extrañamente-  que esta parte occidental de los alpes dináricos, al orientarse hacia el nordeste, tiene su solución de continuidad en la porcion sur de los alpes transilvanos, más o menos. De tan retorcido planteamiento geográfico me saca abruptamente un intenso olor a orines que empieza a extenderse por todo el coche, digno a estas alturas de su vida del fuego del soplete. 


LARGA PARADA EN LA FRONTERA SERBIO - BÚLGARA

 
 El cruce de la frontera ha sido tedioso y circulamos con dos horas y media de retraso. Poco antes de Sofia (en cuya estación observaré las que con seguridad son las travesías de unión doble más anchas del orbe), me cambio en marcha al coche literas turco situado en el extremo delantero, e inmediata y paradójicamente... mejoro de clase. ¡Que diferencia! Y por una cifra casi ridícula, me aseguro ir solo en el departamento, y recibo una cena que no he solicitado, cortesía de los TCDD (la compañía turca de ferrocarriles), pero que cumple a mi apetito de manera apropiada, dado que durante la breve parada en Sofia -debido al retraso acumulado-, no ha habido tiempo para compras. Con el olor de las espinacas a la crema turcas pegado a las paredes de mi departamento (calentadas en una curiosa bolsa con una sustancia químíca a la que se añade agua que entra en ebullición al punto, ‘invento del ejército turco’, me asegura el amable conductor de mi coche), olor que me sugiere ya la proximidad de oriente, me tiendo complacido en un lecho que viaja sobre bogies de confort.



** 27 DE OCTUBRE **  ▼   (Haz click aquí para mapa de ruta)


'RAILJET' 163 EN U.M. EN ZURICH BANHOFF, CON SU LOCOMOTORA 'TAURUS' Y SUS COCHES TIPO 230


Ayer, una investigación más profunda llevada a cabo a última hora sobre la Guía 'Thomas Cook' me permitió saber que desde Zurich, existe conexión directa con Viena en un tren de Alta Velocidad austríaco. El RJ (‘Rail Jet’, el servicio estrella de la compañía OBB) 163 va a sustituir convenientemente en el plan de ruta al EC 191 Zurich – Munich y al RJ 67 Munich – Viena. El premio extra que consigo al variar el itinerario consiste en disfrutar por la mañana de los paisajes alpinos suizos y austríacos, especialmente del durísimo paso del Aalberg, resuelto en algunos puntos mediante largos túneles.                                                                    
El paso por Suiza ha sido tan fugaz que ni siquiera he necesitado cambiar francos. Los suizos, como sus vecinos centro y norteeuropeos, son madrugadores, y armados con sus cafés y sus cruasanes abordan la miríada de trenes -de varios tipos, anchos y compañías-  que, al segundo, efectúan su paso por Biel. Por mi parte, abordo un ICN, que no es sino un pariente más de la larga familia de los ETRs italianos.  La tremenda eficacia de los SBB (¡que fácil resulta todo en Suiza!) hace que, en apenas quince minutos, tras mi llegada a Zurich, consiga los tres billetes para los tres trayectos siguientes, es decir, Viena, Sofia y… Estambul. Un simbólico 'Orient Express' me llevará por tercera vez a la ciudad del Bósforo, y batiendo además un curioso reto personal: por cuarenta minutos voy a bajar de los tres días en el recorrido Madrid – Estambul por ferrocarril. ¡Que nadie intente batirlo por carretera!


  INTERIOR 'DISCO' DE LOS COCHES 'RJ'
Tras Innsbruck, el tren ingresa en Alemania durante una buena hora, pero sin parar en ningún sitio, con lo que el control de pasaportes se hace sólo en la frontera helvético – austríaca. El paso por el país teutón no se hace sino con el doble objetivo de acortar la ruta y elevar las velocidades. Casi sin darse uno cuenta, pasamos por Salzburgo (¡que bonita se muestra desde el río!), Linz, y  llegamos a Viena, tras unas carreras audaces de nuestro RJ que le han llevado en algunos momentos hasta los 200 km/h, por una línea totalmente nueva de doble vía electrificada. Recuerdo haber observado su construcción durante un viaje por esta misma ruta, camino asimismo de Estambul -aunque vía Bucarest-, hace ya nueve años. ¡Cómo pasa el tiempo!


Un fresco paseo por la antigua ciudad imperial  y sus maravillas arquitectónicas –sin olvidarme de apuntar mis objetivos hacia los numerosos tranvías que recorren las bien iluminadas avenidas- me deja con el buen ánimo suficiente para abordar el tren que, tras dos noches, me dejará en Estambul. Por supuesto, tras proveerme de las necesarias viandas para el vıaje (el Beograd/Balcan Express, increíblemente, no lleva restaurante). El desastroso estado del coche cama búlgaro se compensa con la simpatía de la pareja que lo atiende –una joven divorciada que no para de reirse y de fumar y un aguerrido tipo de mediana edad, ambos de Sofia-, en los cuales se encuentran ya sutilmente presentes las características fisionómicas eslavas

'RATHAUS'


ESTATUAS FRENTE AL PARLAMENTO

     














Tras la conversación de introducción, cuando mediante un video les explico en que consiste mi trabajo, ambos sonríen. Y apenas un rato después, mientras cruzamos la frontera húngara (sin control alguno de pasaportes, estamos en la U.E.), me sorprenden con un gesto de fraternidad corporativa, trayéndome un sandwich de salami ahumado con queso y pimientos, y  -para mi regocijo- un paquetito de 'esmetana', una deliciosa nata agria característica de la Europa de más allá del arcaico 'telón de acero', que figura con seguridad entre el 'top ten' de mis viandas predilectas. ¿Aliviará todo ello el terrible frío que hace en mi departamento? ¿O será el empleado de los ‘BDZ’ alimentando la caldera de la calefacción situada en un extremo del coche, a paletadas de carbón lanzadas con poco entusiasmo? Me acuesto mucho antes de alcanzar Budapest, deseando que de cualquier modo, la temperatura del departamento suba y me arrulle en el desvencijado lecho cuanto antes. Porque la vieja historia se repetirá en breve: en algún momento de la madrugada, unos apremiantes golpes en la puerta me devolverán bruscamente a la vigilia para iniciar las formalidades aduaneras, en una inhóspita playa de vías que lleva por nombre Keletia.



         ** 26 DE OCTUBRE **  ▼  (Haz click aquí para mapa de ruta)


AVE 3083 A SU LLEGADA A BCN
  Hoy, en las primeras horas de viaje hasta Barcelona, no he hecho nada que me recuerde que estoy comenzando una gran aventura. El desayuno compartido con los compañeros de trabajo en Atocha, las conversaciones con la tripulación a bordo del AVE 3083...nada nuevo bajo el sol. Sólo el detalle de la bolsita de bombones con que me han obsequiado las compañeras de servicio a bordo ('para que te acuerdes de nosotras durante el viaje', apuntan satisfechas), me sugiere que sí, que estoy empezando algo grande. Bastantes días más tarde, se lo agradeceré de corazón, pues estos socorridos  dulces contribuirán decididamente a hacer algo más sólidas mis relaciones sociales por oriente, e, incluso, ayudarán a suavizar otros intercambios menos amistosos con ciertos  uniformados de diverso pelo. Estos chicos de la Alta Velocidad española son un cielo.


 Por otra parte, desde siempre he sabido que el café no me sentaba bien. Nada bien. Es por eso que por culpa del mismo casi arruino la primera parte del viaje. Los minutos han transcurrido tan deprisa en la agradable conversación que ha tenido lugar mientras desayunaba con una compañera de trabajo -con la que he coincidido en Barcelona-, que al salir corriendo para coger el tren cuando tan sólo quedaban diez minutos para la salida, la estación de Sants se ha transformado ante mis ojos en un pequeño laberinto. Por fin, logro abordar el ‘Enlace Internacional’ con el corazón en la zona roja del cuentarrevoluciones, y cuando tan sólo quedan dos minutos para su partida. Cuando me siento al fin, sofocado, mi compañera de asiento se ha cambiado inmediatamente a los del otro lado del pasillo, por lo que adivino sólo puede ser una de dos razones: porque le gusta ver el paisaje del lado montaña, o porque mis carreras por la estación me han añadido un olor de lo más humano. 


TGV DUPLEX DE PARÍS, DISPUESTO PARA LA SALIDA EN FIGUERES-VILAFANT


  Por lo demas, el E.I. (una prosaica unidad  de la S 499, para el glamour que se le supone al comienzo de esta odisea tan particular) ha llegado en hora a su cita con el TGV Dúplex de París en Figueres - Vilafant, y éste a la suya en Montpellier con su primo TGV SE, que presenta una magnífica apariencia a pesar de los 30 años trascurridos desde su puesta en servicio. Cuando en esta última estación me dirijo a los empleados de la SNCF en el andén comentándoles que no es posible -dada la afluencia de gente en las taquillas y lo justo del tiempo de enlace- conseguir un billete con la reserva y el suplemento (la dichosa estación de Montpellier me resulta ya antipática, pues no es la primera vez que esto me sucede), mi más que básico entendimiento del francés me da a entender del discurso que me dedican, que no debo abordar el tren sin tal billete. Por supuesto, no tengo intención alguna de hacerles caso y me aparto de su mirada escrutadora dirigiéndome hacia la parte delantera del tren. Y una vez a bordo, me dirijo armado tan sólo con mi pase a la interventora, que, con una sonrisa me asegura en nuestro idioma que ella ‘jamás cobra a ferroviarios españoles’. Un encanto de mujer. 

NIVEL SUPERIOR DE TGV DUPLEX
           
              'ENLACE INTERNACIONAL'                                                                                               
  Las dos balas azules y plata francesas, de una eficacia lineal y casi pasmosa me dejan fresco y relajado -casi sin noción de la distancia recorrida- en Ginebra, a primera hora de la noche. Cumplidos los deberes de la cena, que será de compromiso a bordo de los trenes, en dos saltos puntuales, helvéticos, me sitúo en Biel, unos kilómetros más allá de la hermosa Neuchatel, a orillas del lago que lleva su nombre. Es un ligero cambio introducido a última hora sobre la ruta prevista, dada la imposibilidad de conseguir alojamiento de precio y localización convenientes                           en Berna.                                                                                                                                      
     
COMPOSICIÓN 'ICN' DE LOS SSB/CFF/FFS
                                                                                                                             Sobre el mapa, este de hoy no está 
lejos de la estación de los SBB… aunque no debería  fiarme tanto de los mapas. Tras cincuenta minutos de caminata por aceras solitarias, poco iluminadas y cubiertas por hojas húmedas, aparece un extraño local hotelero, con las puertas cerradas a cal y canto, y sin que nadie responda al otro lado del comunicador, de diseño tan vanguardista que no parece de manufactura terrestre -cosas del exceso de desarrollo-. La tesitura se presenta magnífica a estas alturas de la noche, desde luego. Pero mi ángel de la guarda nunca descansa (aunque empiezo a observar en él visibles signos de un cansancio de años). En la hoja de la prerreserva viene anotado el numero de teléfono, al que recurro al punto. El inglés cavernícola (cosa extraña en este país) de la mujer que me contesta desde el otro lado apenas nos permite entendernos, pero las puertas se abren al fin. Es la una de la mañana cuando por fin me acuesto en el espartano lecho del establecimiento, con el peso de los  1.500 kilómetros que llevo en mis carnes. Quedan 2.778 hasta Estambul, y tan sólo 6.317 hasta Isfahán. Piece of cake.




▲▲▲ Capítulo 1 - LA RAMA HISPANA
                   DEL ORIENT EXPRESS

PRIMERA    PARTE

5 comentarios:

  1. Miguel Ángel García Esteras31 de octubre de 2011, 10:07

    Me gusta esto del Blog; no se te ocurra faltar a tus obligaciones blogeras que te pongo falta. De Estambul hacia oriente no sé como andarás de acceso a internet pero, aunque sea a base de ir a hoteles de lujo, no nos abandones. Me ha gustado mucho la idea de la conexión Zurich Viena, esa me la apunto. Esperamos tus noticias. ¡Animo valiente!.

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  2. TRICK OR TREAT?....Happy happy Hallowen...veo q vas muy bien,....esta noche disfruta de tu fiesta...yo ya la llevo celebrando desde el viernes en el cole(disfrazada de bruja)jajajaja,el papel ultimamente me va de maravilla,el sábado en el pueblo...y hoy? SORPRESA!!!!!...CUIDATEEEEEE!!!!..El viaje en tren de tres días parece durito...Arrivederci.

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  3. Muy bonitas las fotos.
    Pero... dónde estás tú?
    Por qué no sales en ninguna?
    A ver si va a resultar que estás en Azuqueca. :P

    ASP

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  4. Antonio G. Vazquez5 de enero de 2012, 1:41

    Fernándo:
    Espero que sigas con estos relatos, pues cual culebrón de la tarde, me has enganchado.!!!

    Esperamos impacientes.

    Chaorrr

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  5. Persigue ese sueño....es tan fácil como desearlo.La dedicación memorable a tú trabajo te llevará a conseguirlo porque:no lo dudes....te lo mereces!!!!!.Sigue deleitandonos,kon todas esas fotos y la información que como un buen mago...seguro tienes guardada en la manga....Te espero!!!!!.

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